¿Tomar agua para el estrés? Así ayuda a reducirlo

¿Tomar agua para el estrés? Así ayuda a reducirlo

¿Tomar agua para el estrés? Parece una locura, pero en realidad, la deshidratación puede acarrear consecuencias en la salud.

Ser una mamá emprendedora o una mamá trabajadora, implica cuidar a los hijos, atender el trabajo, mantener la casa, hacer la comida, convivir con la familia, invertir tiempo en el cuidado personal y muchos otros aspectos a los que a diario tenemos que poner atención. Obviamente, esta lista podría quitarle la calma a cualquiera, pero ahora muchas recomiendan tomar agua para el estrés.

Así es Mom, antes de que continúes con tu día, toma en cuenta lo que tenemos que decirte a continuación sobre la importancia de estar siempre bien hidratada para rendir al máximo y conservar el buen humor.

Aunque hay muchas recomendaciones para bajarle dos rayitas a nuestras preocupaciones, pocas veces escuchamos que nuestra alimentación también es un elemento importante para cuidar nuestra salud mental. Esto, por supuesto, incluye tomar suficiente agua natural.

Pero antes de explicarte cómo mantener nuestro organismo hidratado nos ayuda contra el estrés, vamos a explicarte qué es y cómo te daña física y mentalmente.

Foto de Lennart Schneider en Unsplash

¿Qué es el estrés?

En la actualidad muchas mamás pueden decir que todo el tiempo están estresadas, y en parte es cierto. Sin embargo,¿eso que sientes es estrés?, ¿no es ansiedad?, ¿o tal vez solo una preocupación?

La Secretaría de Salud de México define al estrés como una respuesta psicológica y/o física del cuerpo ante un estímulo, el cual puede ser un evento, una persona, un lugar o hasta un objeto.

Físicamente, tu corazón late más acelerado, tienes alta tensión arterial, las reservas energéticas del hígado y músculos se movilizan, y activadas las glándulas endocrinas que producen cantidades anormales de hormonas, como la adrenalina.

El estrés no siempre es el malo de la película, de hecho, si lo sabemos controlar puede ayudarnos a conseguir metas; pero si se sale de control, nos causará alteraciones a nuestra salud que pueden desembocar en una enfermedad.

El bueno es el que nos motiva, nos produce adrenalina para conseguir un objetivo. Por ejemplo, ese nuevo proyecto laboral que nos emociona y al mismo tiempo nos tiene bastante preocupadas; la tensión es la que nos hace esforzarnos y trabajar para que salga lo mejor posible.

El malo es el que nos acarrea daños en cuerpo y mente. Puede causarnos problemas para dormir, dolores de cabeza, mareos, debilita nuestro sistema inmune, irritabilidad, ansiedad, depresión y más.

Por cierto: Aquí te contamos por qué la ansiedad “está de moda”

Foto de Maki Kim en Unsplash – Hidrátate

Tomar agua contra el estrés

No te confundas, tomar agua no te va a tranquilizar de inmediato, pero sí podrá evitar ciertos malestares fisiológicos que podrían desencadenar mal humor y cambios de ánimo.

Cuando estamos deshidratadas, nuestro cuerpo comienza a segregar hormonas del estrés, cortisol y se ponen en marcha procesos fisiológicos como si estuviéramos estresadas.

La falta de agua también nos afecta en lo cognitivo ya que disminuye la memoria a corto plazo, la atención visual selectiva, la concentración y el tiempo de reacción.
Y el conjunto de todo esto, claro, nos hará sentir estresadas.

Por supuesto que este problema no es exclusivo de las mujeres, le puede pasar a cualquier persona, incluso a nuestros hijos más pequeños.

La psicóloga Silvia Álava recomienda a la madres empezar a acostumbrar a sus hijos a tomar agua desde que son pequeños, ya que más adelante se hará un hábito y el mismo cuerpo pedirá ingerir agua.

De hecho, el que nuestros hijos tomen agua en periodos estresantes les traerá beneficios. La especialista cuenta que si un estudiante durante un examen toma algunos tragos, estará más concentrado y bajará los niveles de estrés.

Foto de Johnny McClung en Unsplash

¿Cuánta agua debo tomar?

Seguramente has escuchado la recomendación de tomar ocho vasos con agua de aproximadamente 250 mililitros o, lo que viene siendo lo mismo, dos litros. Pero seamos realistas, ¿quién tiene tiempo para medir exactamente el agua que toma?

Esta métrica tiene su origen en 1945 cuando la Junta de Alimentos y Nutrición del Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos recomendó que el consumo debe ser un mililitro de líquido por cada caloría de alimento, por lo que las mujeres debemos tomar 2 litros y los hombres, 2.5.

Sin embargo, hoy la fórmula es más sencilla y el IMSS recomienda que una persona entre un año y 2 tomen de 1.1 a 1.2 litros; una entre 2 y tres años alrededor de 1.3 L; una entre 9 y 13 años unos 2.1 litros; y mayores de 14 años, 2 L si eres mujer, y 2.5 para los hombres.

Intenta tomar agua para el estrés, y en general, para mejorar tu salud.

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