Qué es Mindful Eating y cuáles son sus beneficios

Qué es Mindful Eating y cuáles son sus beneficios

mujer comiendo en un restaurante articulo Mindful Eating

 El Mindful Eating o alimentación consciente puede ser el inicio de una nueva relación con los alimentos para ti y tu familia.

Algo que puede ayudarnos a mejorar nuestra relación con la comida es el Mindful Eating o Alimentación Consciente.

¿Cuántas dietas has hecho en tu vida? Probablemente hiciste la primera en la adolescencia y a lo largo de tu vida adulta han estado presentes de manera intermitente, generando estrés y ansiedad .

Desafortunadamente, la sociedad nos ha infundado unos estándares de belleza ridículos que tenemos casi tatuados y que han dañado la salud física y mental de mujeres y hombres por generaciones. Lo delgado es bueno, lo gordo no lo es. Esto, además, nos ha llevado a dañar de manera profunda nuestra relación con la comida.

Ansiedad, estrés y culpabilidad son emociones propias y exclusivas de los humanos, y las mujeres en mayor proporción que los hombres.

¿Qué es?

No se trata de la nueva dieta de moda, ni de restringir el tipo, cantidad o el horario de los alimentos.  El Mindful Eating (ME) se trata de buscar ser consciente de lo que comes y por qué lo comes. Es el acto de comer como forma de meditación adoptando la filosofía de estar presente aquí y ahora.  

La alimentación consciente es una técnica que te ayudará a a generar los cambios necesarios para adoptar hábitos más saludables para ti y tu familia, escuchando tu cuerpo y tus emociones. Puede ayudarte a sustituir los sentimientos de ansiedad y culpa por el sentido de autocontrol y a permitirte volver a disfrutar de la comida. De TODA la comida.

La versión más ortodoxa del mindful eating pudiera no ser apta para una mamá, pues la verdad, no tenemos el tiempo para lograrlo. Hay un ejercicio que, literal, nos pide contemplar una pasa por varios minutos, y honestamente, ¿quién tiene tiempo para ver una pasa por tanto tiempo? Sin embargo te traemos algunos consejos prácticos y que puedes adaptar fácilmente a la rutina de toda tu familia.

Mujer viendo hacia la cámara, comiendo sandía, de fondo el mar
Foto de McKinsey en rawpixel

 Aprender a escuchar a tu cuerpo (y a tu mente)… ¿Por qué quiero comer?

Seamos honestas, ¿cuántas veces comemos por hambre? ¿Tengo hambre porque mi cuerpo me pide alimento para generar energía o quiero comer para satisfacer alguna necesidad emocional?

Tal vez tengas muchísimas ganas de comerte ese pastel de chocolate,  y está bien, siempre y cuando identifiques que el motivo de querer comer la rebanada más grande es probablemente emocional, o de un estímulo externo, es decir que lo viste o oliste y se te antojó muchísimo. Se trata de reconocer el origen del impulso que te lleva a comer, para poder disfrutarlo con la plena intención de satisfacer esa necesidad.

Para el Mindful Eating no hay alimentos buenos ni malos, pero sí es importante no pasar por alto el efecto que tendrán en nuestra salud. Ese pastel de chocolate es delicioso, pero la aportación a tu cuerpo es sumamente energética y no tanto nutricional.

El ideal de la alimentación consciente sería comer sólo cuando se tiene hambre y darle prioridad a los alimentos con mayor beneficio nutricional.

Considerar siempre el origen de los alimentos:

Cuando mi hija tenía dos años, le pregunté de dónde creía que venía la leche; su respuesta fue: “Del refrigerador mamá”. En un mundo tan industrializado como el que nos toca vivir, es fácil perder de vista el origen real de los alimentos que traemos a la mesa, así como el esfuerzo de la naturaleza y de todas las personas que estuvieron involucradas para que los alimentos lleguen a nuestro plato.

Reconocer el origen de los alimentos y agradecer a los personajes involucrados en el proceso es, aunque no lo creas, una forma de meditar y de darle otro nivel de consciencia a la alimentación.

El plato que tienes enfrente es una historia. Verlo como eso nos ayuda a concentrarnos y cumplir el objetivo. Cada ingrediente tiene un origen y recorre un largo camino hasta que llega a tu mesa. Visualiza lo que ocurre para que puedas degustar ese plato de mariscos, seguramente encontrarás múltiples aspectos interesantes en todo lo que ha ocurrido, desde que los pescadores cacharon eso que te alimentara. Hacer esto nos permite, asimismo, concientizarnos sobre la importancia de ser responsables en lo que consumimos. 

Involucrar tus sentidos al momento de comer.

Piensa en ese primer trago de café de las mañanas. Probablemente desde que lo preparas ya estás disfrutando su olor, luego la temperatura en la taza y al final lo rico te sabe. Comer es una riquísima manera de explorar nuestros sentidos, pocas actividades del día al día los involucran tanto.

Comer como una forma de meditar se vuelve una práctica fácil si estamos presentes y conscientes de cada una de los bocados que damos. Además del sabor, es importante darnos tiempo de observar qué color tiene, qué textura, olor, temperatura.

Cómo lograrlo?

Mujer viendo viendo adentro del refrigerador con la puerta abierta artículo sobre Qué es Mindful Eating y cuáles son sus beneficios
Foto de Chanikarn Thongsupa en rawpixel

Para llevar a cabo los puntos anteriores, tenemos las siguientes recomendaciones:

Comer acompañados, en un lugar y momento asignado:

Pudiera ser que al leer esto sueltes una carcajada mientras pienses “imposible!”. Sin embargo, se puede lograr de poco a poco. Si tus hijos te piden de comer a cualquier hora del día, no se trata de negarles el snack hasta la hora de la cena, pero puedes empezar por darles de comer solo en la cocina o comedor y sentados. Otro consejo es tratar de anular el ir a picar algo parados frente al refrigerador o la alacena y nunca comer del empaque o envase. Si tienes ganas de comer algo, lo que sea, por lo que sea, siéntate en la mesa y sírvelo en un plato y de preferencia con cubiertos.

Si tu familia nunca come a la misma hora, empiecen con una de las comidas, sentados todos juntos en la mesa, puede ser el desayuno o la cena. La idea es que al comer acompañados, como en cualquier otra actividad, te vuelves más consciente de qué y cómo lo estás comiendo.

Comer lento

Seguramente has escuchado que tu cerebro se tarda en registrar hasta 20 minutos cuando tu estómago está satisfecho. La manera más fácil de “darle chance” a que registre esto sin que termines sintiendo que te pasaste en la comida, es comer lento. Esto además te dará oportunidad de involucrar más tus sentidos al hacerlo.

Para comer lento, los consejos de la abuela nos vienen muy útiles:

  • Sentarse derechita.
  • Masticar bien la comida.
  • Dejar el tenedor en la mesa entre bocado y bocado.

Adiós al Multitasking en la mesa

Si de por sí el cerebro se tarda en recibir las señales de tu estómago cuando ya está lleno, ahora imaginate si lo distraes haciendo otra cosa

¿Tu familia es de la que come frente a la televisión o cada uno con el teléfono al lado? Vale la pena establecer acuerdo para el uso del teléfono a la hora de comer.

¿Eres de la que comes mientras trabajas? Tomate un break, 15 o 20 minutos de comer sin distracciones puede hacer una gran diferencia en cómo disfrutas tu comida.

Ellos siempre te están viendo:

Como madres, todo es más fácil si pensamos en el beneficio que estas prácticas tendrían en nuestros hijos. Ellos, como en todo lo que haces, están aprendiendo de ti.

Estos hábitos son para aplicarlos con toda tu familia, y tienen un enorme beneficio a largo plazo para tus hijos, sobre todo si todavía son chiquitos.

Muchos de nuestros hábitos alimenticios y de las bases de nuestra relación con la comida viene de lo que aprendimos de nuestros padres. Si tu como yo eres de las que se acaban el plato aunque ya están llenas sólo porque toda su infancia escucharon a su mamá decir “no te levantas hasta que te lo acabes”, recuerda que tus hijos siempre te están viendo. ¿Qué ejemplo les quieres dar?

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