Muerte perinatal: Homenaje a las mamás que perdieron un bebé

Muerte perinatal: Homenaje a las mamás que perdieron un bebé

En octubre se conmemora el mes de la muerte perinatal. Este es un homenaje para las mamás que han visto morir a sus bebes.

Octubre es el mes internacional de conmemoración y concientización sobre la muerte perinatal e infantil.

Este tipo de pérdidas son terribles y lastiman no solo en lo físico y emocional sino también en lo mental. Es difícil hablar de este tema porque la sociedad juzga con mucha rudeza a las personas que se enfrentan a estos terribles episodios.

Se cree que por no haber conocido  al bebé o haberlo tenido poco tiempo, su ausencia impacta en menor medida que lasde personas mayores.

Los círculos cercanos suelen ser los más crueles al tratar, torpemente, de inyectar ánimos, los padres que han perdido a un hijo ya sea en el embarazo, recién nacido o menor de dos años reciben con frecuencia frases como “lo pueden volver a intentar”, “aún son jóvenes”, “tienen toda la vida por delante”, “busca con que distraerte para que no estés pensando todo el tiempo en eso”. 

En “ESO”, con una facilidad insultante reducen la muerte de un hijo a un evento superficial como si lo que se hubiera perdido fuera un coche, un trabajo o una cosa. Posiblemente no lo hacen con es intensión, pero en el corazón de una madre que no alcanza a entender por qué su hijo ya no está, recibir estas palabras es como recibir una patada en la boca del estómago.

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Las mujeres y hombres que enfrentan este dolor, lo hacen en silencio, porque no se encuentran las palabras para describir su sentir, porque los demás no sabemos cómo reaccionar y tendemos a darles la vuelta o inventar actividades “para distraerlos” y tal vez lo consigamos de momento, pero no hay ningún tipo de dolor que desaparezca solo. Hablarlo, sentirlo y llorarlo son parte del proceso natural del duelo.

Debemos darles tiempo, sin juzgar, si necesitan llorar un año, un mes o una vida, no podemos ni debemos presionarlos, porque muchos de ellos llevan el duelo por dentro toda la vida, solo que algunos aprenden a vivir con él más rápido que otros.

Si queremos ayudarlos, démosles un lugar seguro para desahogarse, dejemos que hablen de sus sueños rotos sin tratar de repararlos.

La  vida, en algún momento se encargara de ello. Seamos bálsamo para sus heridas, caricia para sus alas rotas y demos lo que nos piden, ya sea fiesta para distraerse, tertulia para discutir sobre política y el cambio climático o bien, hombro para que lloren abiertamente. 

Jamás podremos saber que sienten en realidad, solo ellos saben el peso que cae en sus hombros y nosotros solo somos compañeros de viaje en este sin sentido.

Te admiro y te abrazo a distancia, a pesar de que jamás entienda por completo tu dolor, el solo imaginarlo me rompe el alma pero te veo de pie y me impacta tu valentía para enfrentar un mundo tan poco empático. Y quisiera correr a abrazarte y decirte “aquí estoy, lloremos juntas”.

Porque sé que duele y que nunca dejará de doler, porque entiendo que en tu alma y en tu corazón siempre quedará ese hueco que jamás se llenará.

Y a pesar de todo estas de pie, poniendo tu mejor cara a los cometarios insensibles de la personas que no llegan a dimensionar el tamaño de tu herida.

A ti, que regrésate a tu casa con los sueños rotos.

A ti, que aprendiste a caminar con los brazos vacíos.

A ti, que enfrentas con entereza los comentarios terribles sobre la fortuna que tienes porque aun puedes volver a intentarlo.

A ti, que has recibido críticas, empujones emocionales y presión para ponerte de pie, disfrazados de palabras de aliento.

A ti, que no te dejan hablar de “ello” para que no te deprimas.

A ti, que has aguantado que los demás te diga que tendrás más hijos, como si un hijo pudiera remplazar a otro.

A ti, que lloras en silencio en la noche imaginando su cara y su voz.

A ti, que tuviste que desmontar una recamara que fue creada con amor e ilusión.

A ti, que haces vista gorda cuando ves a un niño de la edad que ahora tendría el tuyo.

A ti, que solo tú sabes cómo duele y cuanto duele perder un bebé, quisiera decirte:

Que no tengo palabras para que mitiguen tu dolor pero tengo la esperanza de que un día ese peso sea más llevadero.

Que no tienes que ser fuerte todo el tiempo, se vale desmoronarse y volverse a armar cuantas veces te sea necesario.

Que lamento infinitamente que vivamos en una sociedad donde la pérdida de un bebé sea minimizada y la prisa por verte de nuevo de pie y entera sea tan fuerte.

Que no tienes que seguir adelante dejando su recuerdo atrás, pero algún día seguirás adelante con su recuerdo muy dentro de tu corazón y llegará el día que ese recuerdo deje de ser pesado y se convertirá en una compañía silenciosa.

Que no hay tiempos para dejar de sentir lo que sientes, el tuyo es perfecto y es justo el tiempo que necesitas para sanar las heridas.

Que está bien extrañar a  tu bebé  y pensar en él  y eso no te hace ni frágil, ni masoquista, te hace una madre.

Que tu hijo te amo, con todas sus fuerzas hasta el último momento y que te eligió a ti para ser su mamá porque sabía que tú lo amarías de la misma forma a pesar del tiempo y la distancia.

A ti, que perdiste a tu bebé mientras aún estaba en tu vientre. A ti, que solo tuviste unos momentos a su lado y a ti, que lograste acumular un poco más de recuerdos pero lo perdiste siendo aún muy pronto…   te admiro, te respeto y te abrazo con el alma.

Con amor y respeto para todas aquellas mujeres y hombresque han vivido la pérdida temprana de un hijo y no encontraron un espacio para vivir su duelo y llorar su pérdida.

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