¿Estabilidad emocional y financiera? Aquí te decimos cómo

¿Estabilidad emocional y financiera? Aquí te decimos cómo

¿Tienes que sacrificar tu estabilidad emocional por tener estabilidad financiera? ¡Para nada! Te damos algunos consejos para equilibrarlas.

Estamos viviendo momentos muy complicados y seguramente te has hecho más de una vez esta pregunta: ¿cómo lograr estabilidad emocional y financiera?

Entre la crianza, trabajo, casa y autocuidado, suena difícil, pero si planeas y pones en marcha tus mejores ideas, seguro lograrás ambas. Eso sí, debes saber que no es fácil, pues implica salirnos de nuestra zona de confort y hacer algunos ajustes a nuestras actividades diarias.

Estabilidad emocional 

Todas sentimos emociones y sentimientos, y es verdad, aunque hay algunas muy agradables, otras (como el enojo o miedo) son todo lo contrario, pero muy naturales e importantes.

Para tener estabilidad emocional, es decir, saber regular tus emociones y no dejar que ninguna te supere y altere tus actividades diarias y en sociedad, necesitamos tener inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es la capacidad de comprender, expresar, percibir y gestionar las emociones. 

Aprenderla no es fácil, pero si tienes voluntad y trabajas todos los días, seguro cada vez te sentirán un poco mejor. A continuación te damos unos consejos para que comiences a ponerla en marcha:

Foto de Madison Lavern en Unsplash

Acepta tus emociones. A veces nos cuesta trabajo decir que estamos enojadas, preocupadas o tenemos miedo de cierta situación, y para evitar enfrentarnos con ellas o al qué dirán, preferimos seguir nuestra vida como si no pasara nada.

Las emociones no desaparecerán si no les haces caso, al contrario, un día se manifestarán en un problema mental y/o físico.

Si te cuesta mucho trabajo identificar qué sientes, puedes usar la rueda de las emociones del psicólogo Robert Plutchik para darle nombre a eso que está pasando en tu mente.

Aprende a controlarte. A veces todo mundo nos saca de quicio y quisiéramos gritar y salir corriendo. Sin embargo, es importante aprender a controlarnos y pensar que vamos a decir o hacer antes de actuar, pues no hacerlo podría traernos problemas. 

Nunca tomes una decisión cuando la emoción sea muy intensa. Antes de hablar o hacer, ‘enfría’ la cabeza, no actúes con impulsividad, date un par de minutos, respira y analiza la situación. 

Crea relaciones sanas. Al ser humanas y vivir en sociedad tenemos la necesidad de  comunicarnos y relacionarnos con otros. Pero hacerlo es complicado, pues como dice la frase, “cada cabeza es un mundo”.

A la primera persona que debes entender y respetar, es a ti misma, y cuando lo logres, te será más fácil hacer relaciones con otras personas porque aprenderás a ser empática y entender que tú no eres responsable de lo que los demás sienten y hacen.

Foto de Jared Rice en Unsplash

Estabilidad financiera

Debido a la desigualdad que padecemos en el país, vivir como quisiéramos y sin deudas es un lujo y privilegio. 

Esto tampoco significa que si no tenemos el dinero y sueldo de nuestros sueños, estaremos en la miseria. Nosotras no podemos cambiar la situación económica nacional, pero sí aplicar consejos y planes para vivir lo más cómodas posibles.

Cuida tus ingresos. A veces llegamos a final de la quincena con un peso, peor, pudimos llegar porque nos hicieron un préstamo.

Si varias veces te ha pasado esto, algo estás haciendo mal con tu dinero y seguro estás gastando más de lo que recibes.

Te recomendamos hacer una lista con todos tus gastos, sí, incluso esas papas que de vez en cuando se te antojan. Así te podrás dar cuenta en qué y cuánto gastas, y hacer ajustes como eliminar gastos hormiga o ser más ahorrativa.

Esa lista de gastos hazla siempre, cada semana, quincena, mes o como más te acomode, pero ten visible en qué ocupas tu dinero.

Ahorra para lo inesperado. En la vida siempre vamos a tener imprevistos y necesitamos estar preparadas para ello.

Aunque tus ingresos no sean muy altos, siempre guarda una parte para el cochinito. Expertos financieros aconsejan que apliques la regla 50/30/20: 50 % para ingresos básicos, 30 % en gastos personales y 20 % en ahorro.

Si con el 20 por ciento te ves muy apretada, ahorra el 10 % o lo que más puedas, lo importante es que siempre destines una parte de tus ingresos para los eventos repentinos.

Mantén la disciplina. Si ya comenzaste a realizar tus listas de ingresos y egresos, le bajaste a tus gastos y comenzaste a ahorrar, vas por buen camino.

Pero ojo, no porque lo hayas hecho una vez o dos, tus finanzas estarán siempre saludables. Puede que a veces demos un paso para atrás, pues no es fácil cambiar nuestro hábitos, pero tienes que resistir a las tentaciones y tomar en cuenta que es por tu bienestar a largo plazo.

Ahorro

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