Equidad de género a la hora de la comida.

Equidad de género a la hora de la comida.

niña cocinando con ayuda de su papá

Uno de los cambios más evidentes que hemos vivido como familia, ahora que pasamos tanto tiempo en casa, es el aumento considerable en las actividades de la cocina. Además de que en ningún otro lado de la casa la plática sabe mejor, el tiempo en la cocina nos da una gran oportunidad para dar a nuestros hijos una valiosa lección sobre equidad de género.

Es probable que antes de la pandemia, tu familia no hiciera todas las comidas juntos y no fuera tan evidente el esfuerzo que requiere el trabajo doméstico. Hoy, que no hay duda sobre la cantidad exagerada de platos que hay que lavar y las cantidades de comida que hay que preparar. Buscando siempre la equidad de género en nuestra familia, estamos en el mejor momento para mostrar, con el ejemplo, que las labores de la casa y la cocina corresponden a todos por igual.

Hombres y mujeres podemos desarrollar el buen sazón y es preciso romper la idea de que la cocina es una responsabilidad asignada para ellas.

Aprovechemos  la hora de la comida como una oportunidad para enseñar, de una manera práctica y basada en el ejemplo, la importancia de la equidad de género.

Enseña a tus hijos a cocinar:

En la mayoría de las culturas, es casi impensable que una mujer no sepa cocinar y al contrario se espera que el hombre no lo haga. Lo paradójico de esto es que los chefs más reconocidos a nivel mundial, son hombres. Lo que quiere decir que todos tenemos la habilidad para brillar en la cocina. Enseñemos a nuestros hijos a cocinar, sin importar si son niños o niñas. Desde hacer una quesadilla hasta ayudar a hacer un pastel, es importante que los niños vean la cocina como una habilidad que, independientemente del género, es importante tener y sobre todo disfrutar.

Papá enseñando a su hija a cocinar con masa para galletas
Foto en rawpixel

 Eliminar los Micromachismos

No solo es el acto en sí de preparar los alimentos, sino de esperar “al señor de la casa” para empezar a comer, asignar siempre el lugar en la cabecera de la mesa al hombre y ser las mujeres las que levantan los platos y sirven la comida. 

Es preciso que nuestros hijos entiendan que las reglas en la mesa no se determinan por la presencia de un hombre, sino por el respeto, los buenos modos y la cortesía que merece cualquier persona.

Mamá ensenado a su hijo a lavar los trastos
Foto de Chanikarn Thongsupa en rawpixel

Normalicemos la limpieza del hogar

Hubo un momento al inicio de esta cuarentena, que me vi recogiendo y lavando los platos, barriendo la cocina y demás actividades de limpieza post-comida, mientras mi familia se reía feliz en la sala. El primer sentimiento que me invadió fue el de ser poco importante en la escala jerárquica de mi familia, como si las labores de limpieza fueran poco dignas, cuando, en realidad, debieran ser tan normales como lavarnos los dientes o bañarse todos los días. Todos ensuciamos, todos lavamos y recogemos. 

Seguramente no soy la única que ha sentido lo mismo. Por ello, es importante involucrar a todos los miembros de la familia en estas actividades. Para los niños, la mejor manera de hacerlo es asignándoles tareas de acuerdo a su edad. Por ejemplo, si son muy chiquitos, acomodar los víveres en el refrigerador, poner los manteles en la mesa o recoger su lugar.

La autora Chimamanda Ngozi Adichie lo menciona de manera muy clara en su libro “Querida Ijeawele, Cómo educar en feminismo”: una herramienta para determinar si un comportamiento está basado en equidad de género es preguntarse si la tarea que habitualmente hace X, la podría hacer Y, con el mismo reconocimiento. 

Es decir, si un hombre lava los platos o los baños en tu hogar, ¿tendría el mismo reconocimiento que si los lava una mujer? 

Si la respuesta es “No” estás ante una gran oportunidad de un cambio sustancial en los hábitos en tu familia y los efectos en el aprendizaje de nuestros hijos. Es tiempo.

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