El desafío de trabajar y ser mamá

El desafío de trabajar y ser mamá

Trabajar u ser mamá es la realidad de muchísimas mujeres en México (y todo el mundo), pero eso no significa que sea fácil mantener el equilibrio.

Sin duda, hay muchas cosas que pueden resultar complicadas siendo mamá, y todo se potencia si también trabajas; en pocas palabras, las “mamás luchonas”, como nos dicen en broma, no la tenemos fácil. Pero hay dificultades en trabajar y ser mamá que a veces vuelven complicado mantener el equilibrio entre ambas cosas. 

Y es que, las que elegimos jugar ambos papeles, disfrutamos cada momento y cada logro tanto en los profesional como en lo familiar, pero muchas veces dejamos de lado la parte individual o personal. Pero, ¿cómo mantener el equilibrio en todos los niveles? 

Quién te diga que es sencillo ser mamá y trabajar, seguro te está mintiendo o nunca lo ha hecho porque, aún teniendo el apoyo de tu pareja o familia, habrá muchas cosas que solo podrás hacer tú, por ejemplo: amamantar. Por eso no debes presionarte no juzgarte cuando sientas qué hay demasiados asuntos por atender o cuando creas que no puedes continuar.

Para que aún en los momentos más difíciles consigas guardar la calma y continuar con fuerza, entereza y amor, queremos darte tres consejos fundamentales: 

No olvides que eres humana

Uno de los principales errores que cometemos como mamás trabajadoras es querer ser perfectas en todo, tener energía inagotable, conocer las repuestas a cada pregunta… en fin, casi queremos ser omnipotentes. 

Sin embargo, aunque tú amor sea inmenso y tus ganas por conseguir lo mejor del mundo para tu familia sean infinitas, nunca debes olvidar que eres humana, y como tal, cometes errores, sobre todo porque nadie te enseña a ser mamá. 

Evita juzgarte más de la cuenta por equivocarte y busca la forma de fortalecerte a través de los tropiezos. Eso realmente te llenará de habilidades y conocimientos para compartir con tus hijos. 

Por cierto: Aquí tienes algunos consejos para aprender de tus errores. 

Siempre piensa en ti con amor

Casi como si fuera una regla general, cuando somos mamás, nos convertimos en una fuente de amor y eso es hermoso y maravilloso, excepto porque olvidamos que así como damos también debemos recibir. 

Y no hablamos sólo de lo externo sino de lo interno e individual; es decir: tú debes ser la primera persona que te provea de amor y cuidados. 

Nunca dejes de cuidarte y quererte, de dedicar tiempo para ti, para hacer lo que más te gusta y cumplir tus sueños. 

Recuerda que el amor propio es un combustible para ir siempre hacia adelante. 

Enseñar emociones a tus hijos
Enseñar emociones a tus hijos

Disfruta de los pequeños detalles

Sin importar dónde o con quién estés, busca la forma de disfrutar con los detalles, incluso los más pequeños. Permítete valorar los regalos que la vida diaria te entrega: desde un helado de tu sabor favorito, hasta un logro de tus hijos. 

Poner atención a las pequeñas grandes alegrías te permitirá enfocarte en lo bueno y evitar el estrés, el cansancio y la sensación de monotonía, por lo tanto, te mantendrás motivada para seguir creciendo, aprendiendo y en poner atención en ti. 

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